Saltar al contenido

Saber y cultura

 

¿Has escuchado alguna vez esto? “Si quieres saber una cosa, estúdiala; si quieres conocerla, practícala; y si deseas dominarla, enséñala”. Hoy vamos a hablar de la zona ocho, correspondiente al saber y la cultura; denominada también, según el Feng Shui, “montaña”.

 

La montaña significa contemplación, quietud y meditación. Todo lo que se aprende y se estudia, la información que recibimos, lo transformamos en saber y cultura; en otras palabras, en conocimiento y sabiduría.

A veces, es importante hacer una introspección que nos dé la capacidad de hablar con nosotros mismos, de reflexionar acerca de los problemas cotidianos, de buscar respuestas a nuestras inquietudes, y nos ayude a saber cuál es el siguiente paso que hemos de realizar.

Cuando todo parece ir bien no preguntamos por qué; pero cuando las cosas no funcionan de la forma que deseamos, normalmente echamos la culpa al exterior o a nosotros mismos, y nos preguntamos: “¿Por qué?”, o exclamamos: “No lo entiendo”. Esto no nos va a dar la solución. Para ello, más que seguir metiéndonos en el problema es mejor tomar cierta distancia; saber que estamos “aquí”, y queremos ir “allí”. Por  ejemplo:

Tienes varias cabinas. Hasta hace poco tiempo te organizabas muy bien, pero ahora te falta tiempo para atenderlo todo. Cuando estás con una clienta llaman por teléfono para pedirte una cita. Poco después, llaman a la puerta… te pasas el día corriendo. Además, como estás en buena racha de trabajo y no quieres desaprovecharlo, te vas más tarde a casa; y ya sabes… marido, niños, cena… Todos te requieren, pero tú no llegas a todo. Cada vez que comentas tu problema, encuentras respuestas así: “Pues no te quejes, que tal como van las cosas tienes mucho trabajo”; o “Te llamé y saltó el contestador, y no me gusta hablar con aparatos”; o “Es que nunca estás en casa”…

Esto puede parecer un poco exagerado, pero seguramente nos estamos entendiendo. Hablar de tu situación no va a hacer que cambie. ¿Y qué es lo que puedes hacer al respecto? Muy sencillo: sentarte, meditar y hacerte preguntas que te lleven a una solución, que, como siempre, están dentro de ti. Te propongo un ejemplo.

 

Preguntas:

1. Saber dónde estoy; es decir, ¿cuál es el problema en este momento?
2. ¿Qué es lo que quiero conseguir?
3. Si este es mi problema y lo que quiero conseguir es esto, ¿voy por el buen camino?
4. ¿Hay alguna solución posible?

Respuestas:

1. El problema es que no puedo abarcarlo todo.
2. Lo que quiero conseguir es atender bien mi trabajo y mi casa.
3. Actualmente no voy por el buen camino.
4. Contratar una persona que atienda el teléfono, abra la puerta y mantenga en orden las cabinas.

Sugerencias para la zona

* Esta área requiere simetría, silencio y tranquilidad
* El mobiliario ha de ser estable (camilla, silla…).
* Formas cuadradas y rectangulares
* Colores tierra, marfil
* Revistas especializadas
* Información de los tratamientos que se realizan
* Vídeos de tratamientos
* Si te gusta lo Zen, este es el lugar ideal

                                                                                                                                                                              María Jesús Olivencia Martín
                                                                                                                                                                                            bellezafengshui.com